NOCTURNO IV Hecho de nada soy, por nada aliento; nada es mi ser y nada mi sentido y, muerto, no seré más que —al oído— un roce de hojas muertas en el viento... A nada me negué. De nada exento —pasión, fiebre o virtud— he persistido, y de esa misma nada envejecido sombra de sombras es mi pensamiento. Pero si nada di, nada he pedido y, si de nada soy, a nada intento: espectador no más de lo que he sido. Como inventé el nacer, la muerte invento y, sin otro epitafio que el olvido, a la nada me erijo en monumento.
|
sábado, 9 de abril de 2011
Oculto en lo Nocturno
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario